ARMONÍA 2.- GRADOS DE LA ESCALA E INTERVALOS

  1. Grados de la escala
  2. Intervalos
    1. Clasificación de los intervalos
    2. Intervalos compuestos
    3. Inversión de intervalos
    4. Intervalos enarmónicos


1. Grados de la escala

A las siete notas de la escala diatónica, armónicamente hablando, se las denominan grados. La costumbre más extendida es indicar cada uno de esos grados mediante los números romanos I (primero) al VII (séptimo), además, específicamente, cada uno de esos siete grados reciben los siguientes nombres:
Los siete grados de la escala
  • I. Tónica: la nota básica de la escala
I grado de la escala
  • II. Supertónica: la nota siguiente a la tónica en dirección ascendente
II grado de la escala
  • III. Mediante: sigue a la “supertónica” y se encuentra a medio camino, en dirección ascendente entre la tónica y la dominante
III grado de la escala
  • IV. Subdominante: va después de la “mediante” y se encuentra a la misma distancia de la tónica en dirección descendente, que la distancia que separa la dominante de la tónica en dirección ascendente
IV grado de la escala
  • V. Dominante: realmente nos encontramos ante el elemento dominante en la tonalidad
V grado de la escala
  • VI. Submediante: sigue a la “dominante” y se encuentra a medio camino, en dirección descendente, entre la tónica y la subdominante. A esta nota también se la denomina frecuentemente como “superdominante”
VI grado de la escala
  • VII. Sensible: va después de la “submediante” (o “superdominante”), con una tendencia melódica a ir hacia la tónica. El nombre de “sensible” se utiliza cuando la distancia entre el séptimo grado y la tónica es de medio tono, como en la escala mayor y en la escala menor melódica ascendente. Sin embargo, cuando la distancia es de un tono, como sucede con la escala menor melódica descendente, o con la escala menor natural, el séptimo grado deja de considerarse una sensible, y se llama simplemente “séptimo grado menor”, aunque también se emplea frecuentemente el término “subtónica”.
VII grado de la escala


2. Intervalos

2.1 Clasificación de los intervalos

Cuando nombramos un determinado intervalo, debemos tener en cuenta que tendremos que especificar dos parámetros indispensables: el nombre general del intervalo, y el específico. Esto, que puede parecer en principio algo confuso, no quiere decir otra cosa que: cuando hablamos de una “tercera” o de una “séptima”, es decir, cuando nos referimos a un intervalo por su nombre general, debemos también precisar su nombre específico, o sea, indicar a qué tipo de “tercera” o “séptima” nos estamos refiriendo; si esa “tercera” es una “tercera mayor”, o si la “séptima” es una “séptima menor”, por ejemplo.

El primer parámetro, el nombre “general” de un intervalo, se define contando las líneas y los espacios que separan las dos notas que delimitan dicho intervalo, tal como aparecen escritos en el pentagrama. Veamos unos ejemplos:
Ejemplo de intervalo de tercera
Ejemplo de intervalo de séptima
El segundo parámetro, esto es, el nombre “específico” de un intervalo, por ejemplo, qué tipo de tercera, séptima o quinta es, lo podemos hallar refiriéndolo a una escala mayor que comience desde la nota más grave de las dos que forman el intervalo. En el caso en que la nota superior del mismo coincida con una nota de la escala, entonces el intervalo es mayor. Hay que tener en cuenta, sin embargo, una particularidad y es que, en el caso de las octavas, quintas, cuartas y unísonos, se sustituye el término “mayor” por el término “justo”. Veamos unos ejemplos:
Ejemplo de como identificar un intervalo mayor
Ejemplos de intervalos justos
Si, por el contrario, la nota superior no coincide con una nota de la escala, se aplican entonces las siguientes indicaciones:
  • En primer lugar, hay que tener en cuenta que la diferencia entre un “intervalo mayor” y otro “menor” con el mismo nombre general, es de medio tono. Es decir, entre el intervalo más grande, que es el “intervalo mayor”, y el más pequeño, que es el “intervalo menor”, hay medio tono de diferencia a favor del primero.
Ejemplo de la diferencia entre un intervalo mayor y uno menor
  • En segundo lugar, debemos tener en cuenta que, si a un “intervalo mayor” o a un “intervalo justo” se le añade medio tono, tendremos como resultado un intervalo aumentado.
Diferencias entre intervalos mayores y justos e intervalos aumentados
  • Por último, si a un “intervalo menor” o a un “intervalo justo”, le quitamos medio tono, entonces obtendremos un intervalo disminuido.
Diferencias entre intervalos menores y justos e intervalos disminuidos
Veamos algunos ejemplos prácticos para dejar claros estos conceptos:
  • En este primer intervalo tenemos una “tercera mayor”, ya que la nota superior del mismo coincide con la tercera nota de la escala mayor que podemos formar a partir de su nota grave. Sin embargo, vemos que, en el segundo intervalo, dicha tercera nota ha sido disminuida en medio tono, por lo tanto, si como dijimos anteriormente, el “intervalo menor” es medio tono más pequeño que el “intervalo mayor”, entonces ya tenemos identificado el nombre específico de este segundo ejemplo: es un intervalo de “tercera menor”.
Ejemplo de identificación de un intervalo menor
  • En estos otros ejemplos tenemos una “sexta” y una “quinta”, cuyas notas superiores, de nuevo, coinciden con la sexta y la quinta nota, respectivamente, de la escala formada a partir de las notas graves de cada uno de los intervalos. Si, en el caso de la sexta, subimos su nota superior, la nota “do” a “do sostenido”, la sexta mayor se hace medio tono más grande, convirtiéndose en una sexta aumentada. Lo mismo sucede con el ejemplo de la “quinta”, al subir su nota superior de “si bemol” a “si natural”, la hacemos medio tono más grande, lo que hace que la “quinta” pase de ser una “quinta justa” a una “quinta aumentada”.
Ejemplo de identificación de intervalos aumentados
  • Unos ejemplos más. En estos ejemplos tenemos, de un lado, una “tercera menor” en primer lugar, acompañada de un intervalo de “quinta justa”. La tercera es una “tercera menor” ya que la nota superior del intervalo es medio tono más pequeña de lo que le correspondería al compararla con la nota de referencia indicada al crear una escala partiendo de la nota grave del intervalo. La “quinta”, al coincidir con la nota de referencia de la escala, es una “quinta justa”. Pero si bajamos la nota superior de ambos intervalos, convirtiendo el “sol” de la tercera en “sol bemol”, y el “si” de la “quinta” en “si bemol”, entonces habremos convertido ambos intervalos en intervalos “disminuidos”, es decir, en “tercera disminuida” y “quinta disminuida” respectivamente, ya que, como dijimos con anterioridad: “si a un “intervalo menor” o a un “intervalo justo”, le quitamos medio tono, entonces obtendremos un intervalo disminuido”. 
Ejemplo de identificación de intervalos disminuidos
Estas son las reglas fundamentales para analizar y definir intervalos. Sin embargo, pueden darse casos particulares que nos hagan dudar en la aplicación de estas reglas; casos en los que, por estar ambas notas alteradas, se haga extraño o complicado intentar establecer una escala base mediante la cual poder clasificar el intervalo a analizar. Pongamos uno de estos ejemplos desconcertantes:
  • Consideremos un intervalo cuya nota grave sea un “re sostenido” y que tenga como nota superior un “do”. En este caso resulta un tanto extravagante y poco práctico crear una escala de “re sostenido mayor” para obtener una base con la que poder analizar el intervalo, así que, en casos como este, en el que la nota más grave está precedida por un sostenido o un bemol, la mejor forma de actuar es analizar el intervalo sin dicho sostenido o bemol y aplicar las normas anteriormente explicadas. Una vez tengamos el resultado, lo único que debemos hacer es comparar este intervalo con el intervalo original aplicando de nuevo las reglas anteriormente citadas. Apliquemos esta metodología al intervalo de nuestro ejemplo: Como decíamos, la escala de “re sostenido mayor”, con nueve sostenidos, es difícil de utilizar como elemento de referencia. Si le quitamos a la nota “re” el sostenido, y la tomamos como base para crear una escala de “re mayor”, vemos que la nota “do” es medio tono más baja que el séptimo grado. Por lo tanto, el intervalo entre la nota “re” y la nota “do” es una “séptima menor”. Ahora, volvemos a colocarle el sostenido a la nota “re”, con lo que la “séptima menor” se hace medio tono más pequeña y, de acuerdo con la afirmación anterior de que: “si a un “intervalo menor” o a un “intervalo justo”, le quitamos medio tono, entonces obtendremos un intervalo disminuido”, vemos que ese es el caso que nos ocupa. Nuestro intervalo es un intervalo de “séptima disminuida”.
Ejemplo de análisis de un intervalo con su nota grave alterada
Una última aclaración: La distancia que separa las notas en un intervalo de “segunda mayor” es de un tono, mientras que en el caso de la “segunda menor”, esa distancia es de medio tono. El intervalo de medio tono recibe un nombre mucho más utilizado y común: el de “semitono”.
Diferencias entre una segunda mayor y una segunda menor

2.2 Intervalos compuestos

Se denomina “Intervalo compuesto” a todo aquel intervalo que es más grande que una octava. En realidad, todo intervalo compuesto puede ser calculado de una forma más sencilla, simplemente restándole la octava (u octavas, en casos de intervalos muy grandes), y midiendo el intervalo que queda. Por ejemplo, si tenemos un intervalo de duodécima, podemos restarle una octava, lo que equivale e restarle 7, que son el número de intervalos que separan una determinada nota de su octava inmediata superior o inferior, con lo que nuestro intervalo de duodécima quedaría en un intervalo de quinta. Sin embargo, algunos intervalos compuestos, como por ejemplo el intervalo de novena, son característicos de la práctica armónica y su uso es muy frecuente y extendido, utilizándose como tal, es decir, con el número más grande, en este caso de ejemplo el intervalo de novena, en vez de utilizar su reducción: el intervalo de segunda (si a una novena le restamos siete, nos queda una segunda). Veamos algunos ejemplos de intervalos compuestos:
Varios ejemplos de intervalos compuestos

2.3 Inversión de intervalos

El término inversión es frecuentemente utilizado en la música aplicado, de forma general, a variados procedimientos, sin embargo, cuando se aplica a los intervalos, este término adquiere una dimensión muy específica. La “inversión de intervalos”, también denominada “inversión armónica”, es un procedimiento mediante el cual, en todos aquellos intervalos que sean iguales o más pequeños que una octava justa, la nota más grave se sube una octava, o la nota más aguda se baja una octava, obteniendo así el mismo resultado. Veamos un ejemplo: a este intervalo de “sexta mayor”, le vamos a bajar su nota más aguda una octava, con lo que, si ahora analizamos de nuevo el intervalo, vemos que la “sexta mayor” original se ha convertido en una “tercera menor”. Si en vez de bajar la nota aguda del intervalo, subimos su nota grave también una octava, vemos que el resultado es exactamente el mismo, el intervalo original de “sexta mayor” se convierte en un intervalo de “tercera menor”.
Ejemplo de inversión de un intervalo
Gracias al ejemplo anterior podemos deducir que existe algún tipo de correspondencia entre intervalos cuando los sometemos al procedimiento de inversión. Y así es, de la inversión de intervalos se obtienen los resultados siguientes:
  • Los unísonos dan octavas, y viceversa
  • Las segundas das séptimas, y viceversa
  • Las terceras dan sextas, y viceversa
  • Las cuartas dan quintas y viceversa
Ejemplos de correspondencias entre intervalos invertidos
Otras correspondencias adicionales entre intervalos invertidos son las siguientes:
  • Los intervalos mayores dan intervalos menores, y viceversa
  • Los intervalos aumentados dan intervalos disminuidos, y viceversa
  • Los intervalos justos no sufren modificación, permanecen justos.
Otros tipos de correspondencias entre intervalos invertidos
En ocasiones se puede encontrar el término “complementación” —un término tomado de la geometría— aplicado al uso de este procedimiento, de tal forma que se puede decir que, por ejemplo, una “sexta mayor” y una “tercera menor” son intervalos complementarios, o simplemente complementos. Esta es una terminología frecuentemente utilizada en el estudio y la práctica armónica.
Una "sexta mayor" y una "tercera menor" son intervalos complementarios

2.4 Intervalos enarmónicos

En nuestro sistema de escala, es habitual encontrarse con que dos intervalos que, en un principio, puedan parecer diferentes, sean en realidad iguales cuando los escuchamos interpretados por un instrumento; en un piano, por ejemplo. Este fenómeno resulta más obvio cuando esos intervalos suenan aislados, sin un contexto musical determinado en el que situarlos; un contexto musical en el que la diferencia del significado de dichos intervalos, sería mucho más evidente. Pongamos un buen ejemplo para ilustrar este fenómeno: una segunda aumentada no se puede distinguir de una tercera menor si solo nos fijamos en el sonido de estos intervalos. Suenan exactamente igual: uno es el equivalente enarmónico del otro. Sin embargo, si colocamos estos intervalos en un contexto armónico, dándoles con ello un sentido específico, vemos que las diferencias entre ambos son fácilmente perceptibles. En los siguientes ejemplos podemos darnos cuenta de este hecho: en unos casos es más natural, lógico y coherente emplear la segunda aumentada, mientras que en otros lo es mucho más emplear la tercera menor, a pesar de que ambos intervalos suenen exactamente igual.
Ejemplo de uso de intervalos enarmónicos dependiendo del contexto musical
Las notas individuales también pueden ser equivalentes enarmónicos, por ejemplo, las notas “fa sostenido” y “sol bemol” suenan exactamente igual. Que sea más apropiado utilizar una u otra dependerá del contexto musical en el que se utilicen; por ejemplo, resulta obvio que el séptimo grado de la escala de “sol mayor” es la nota “fa sostenido” y no la nota “sol bemol”. También hay que tener presente que es habitual encontrarse con “armaduras” o “tonalidades” enarmónicas, por ejemplo, la escala de “re bemol mayor” y la de “do sostenido mayor”, de nuevo suenan exactamente igual; es decir, ambas armaduras o tonalidades resultan por tanto enarmónicas.
Ejemplo de tonalidades enarmónicas

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